domingo, 6 de diciembre de 2009

Mujer dos


Y tras las sombras te ocultas,

y tras las sombras te engendras


y solo esperas ....

miércoles, 25 de noviembre de 2009

martes, 24 de noviembre de 2009

Arte "Puro" ¿arte mudo?

Si seguimos el curso del pensamiento de aquel Ortega que definía al "Arte Puro", hoy "leemos" en la "mudez" de los abstractos y concretos y "leemos" en ellos tanto "texto" como en los naturalistas que les precedieron. Cuando el legendario Pollock mancha el lienzo. ¿Deja de expresar su tiempo, de exhibir en su caótica espontaneidad un culto al azar y a la improvisación? Ideología, también la mancha aquella fue y es ideología, como lo es la perfección, la actitud precisa y tecnológica de lo los geométricos concretos. ¿No es acaso el Informalismo la expresión de la posguerra y el preámbulo de la crisis existencial o del abismo posmoderno? ¿No están esas no formas asociadas a un cuerpo filosófico también? Paradigmas de obras de arte que siendo abstractas parecían callar. ¿Callaron? ¿O son también obras políticas como lo es cualquier acción humana?
Hay grandes obras que lograron perforar la coyuntura de la circunstancia en la que fueron creadas, la particularidad de un tiempo o un lugar. Toda acción humana es política y por lo tanto también el arte, que es humano y es acción. De forma más o menos evidente, toda obra está preñada de la psicología del artista, del sello de su hora, de las circunstancias subjetivas u objetivas en las que se creó. Ninguna obra de arte es "inocente" o está al margen de la sociedad en cuyo seno vio la luz. Lleva consigo un discurso, más o menos claro o legible, que nos habla del artista, su tiempo,geografía y las instancias que le tocó vivir. Con más o menos genialidad el artista al pintar su alma "pinta su aldea". Hechos puntuales, obras universales Encargadas que recoger hechos punturales, hay obras de ayer que nos hablan hoy. Son textos con vigencia. Los fusileros que plasmó un Francisco Goya, en "Los Fusilamientos de la Moncloa" muestran, pecho expuesto a las balas y los brazos en cruz como citando a un Cristo, una víctima en el instante previo a encontrar la muerte. Bandos enfrentados, víctimas/victimarios, hombre a hombre. Atrás la iglesia calla, muda, mientras un cura no quiere ver.Cuerpos muertos, sangrantes, fusilados, en primer plano como cosas. Muertos por una "patria", una cualquiera. ¿Nos importa saber a qué jefe responden los fusiles, por qué bandera murió el que murió? El grito de Guernica se profirió para mostrar al mundo esa masacre. ¿Es necesario saber qué sucedió aquel día - en los treinta, en la población vizcaíana de Guernica- para leer el legado picassiano? ¿No es hoy Guernica en cada bomba, en cada Kabul, cada Bagdad? ¿Cuándo, cómo el artista conocido o ignorado, consigue perforar la coyuntura? ¿Cuándo resiste la obra múltiples lecturas hechas por un tiempo y otro tiempo posterior? Contar o no contar Despuntaba el siglo XX. Pablo Picasso, rompiendo con una tradición milenaria en el arte de Occidente, hace una obra "muda". Sus "Señoritas de Avignon" dejan de contarnos una historia. Su sintaxis es abstracta y tampoco buscan esas formar narrar nada en particular. Rompiendo con sus propias etapas Azul o Rosa, aquellas "señoritas" de un prostíbulo de la calle de Avignon, lucen en un lienzo de manera tal, que huelga en ellas toda referencia a su cuerpo, sensualidad, profesión o moral. "Las Señoritas de Avignon" son forma, son textura, son color, son relación figura y fondo. Son obra en sí misma, llevan al primer plano el instrumento plástico y dejan atrás la narración. Después de aquel prostíbulo, adviene medio siglo de arte abstracto, concreto, un arte que no pretende decirnos específicamente nada. Y así un ruso pinta un cuadrado blanco sobre otro cuadrado blanco - K. Malevich, "Blanco sobre Blanco" - y un holandés - Piet Mondrian - plasma barras horizontales y verticales de ángulos rectos que delimitan áreas de color rojo, amarillo o azul. Un argentino internacional - Lucio Fontana - hace un tajo y otro tajo en la superficie de sus lienzos. ¿Se podía ir más allá? ¿Se podía ser más abstracto que estos artistas abstractos? El arte moderno, en su gran mayoría, dejó atrás la narrativa. ¿Dejó de ser político, o hizo otra forma de política? ¿Definirse por la abstracción, no es acaso una decisión política?

Arte y política. ¿Dónde cruzar el umbral?

Toda acción humana es política, nace preñada de alguna ideología. Ninguna obra de arte puede escapar la coyuntura del tiempo que la vio nacer. Pero si la obra se expresa con el idioma de su hora, ¿cómo puede perforar la coyuntura? Grandes obras, que más allá de lo particular, hablaron ayer, hablan y se disfrutan hoy.

Tú, mujer.

Milagro ingrávido de equipaje de plumas,
Inicia el recorrido de los truenos,
¡Tú, mujer! Alquílate para soñar.
Vaticina el tiempo venidero,
Recorre tu cuerpo de condición humana…
¡Mortal! Sí…
¡Peregrina! Tal vez…
¡Cobarde! Nunca…
¡Tú, mujer! Alquílate para soñar.
Haz de tu sangre un laberinto.
Haz de tu entraña esa ciudad
Que habita el lobo…
No estepario, ¡Sí parido y amamantado!
¡Tú, mujer! Alquílate para soñar.
Posesiónate como un talismán.
No eres profeta pero masticas soles por las noches.
¡Tú, mujer! Alquílate para soñar.
Serás la más vívida historia que te nombre.


Poema escrito por Alma, Quien me lo ha dedicado...Gracias

Atrapada

Escupeme Lentamente, como quien escupe algo que desea






RICARDO CARPANI: ARTE Y UTOPÍA

"El pintor auténtico siempre demuestra que la realidad es desconocida. Lo que habitualmente aceptamos como lo real es sólo la entrada de una selva de otras formas, colores, escenarios y situaciones. Eso es lo que demuestra Ricardo Carpani en su obra. Carpani nació en Tigre, Argentina, en 1930. Lamentablemente, la pictórica argentina y latinoamericana lo perdió en 1997. Tras la supuesta realidad yaconocida de Buenos Aires, con sus calles, tangueros, marchas obreras y paradas de colectivos, Carpani descubrió otras escenas. Un personaje vestido a la manera del compadrito perdido en un paisaje selvático, una pareja tanguera de volúmenes exaltados, un desocupado y obreros con fisonomías pétreas. En 1959, formó parte del lanzamiento del Grupo "Espartaco". Además de Carpani, integraban este movimiento: Juan Manuel Sánchez, Mario Mollari, Carlos Sessano, Espirilio Butte, Juana Elena Diz y Pascual Di Bianco. Carpani fue el principal encargado de la redacción del manifiesto de estos jóvenes pintores. En su párrafo final, se afirmaba: "De las manos de la nueva generación de artistas latinoamericanos habrá de salir el arte de este continente, que aún no ha realizado su unidad; quizá le esté reservado por este arte revolucionario realizarla antes en la esfera creadora como síntoma de la inevitable unificación política. Pues no sería la primera vez en la historia que el arte se anticipa a los hechos económicos o políticos; y tal vez en ello reside su grandeza. Partiendo de la realidad, la prefigura y la renueva. Estos objetivos se cumplirán mediante una doble acción: el arte, no puede ni debe estar desligado de la acción política y de la difusión militante y educadora de las obras en realización. El arte revolucionario latinoamericano debe surgir, en síntesis, como expresión monumental y pública. El pueblo que lo nutre deberá verlo en su vida cotidiana. De la pintura de caballete, como lujoso vicio solitario hay que pasar resueltamente al arte de masas, es decir, al arte". En Carpani, la fantasía descubre los pliegues escondidos del mundo aparente. Sus imágenes fantásticas, con predominio de escenas selváticas, pétreas o figuras de presencia magnética, monumental, no profesan la pura Entrevista por Esteban Ierardo la imaginación. A la manera de las viejas vanguardias, Carpani siempre creyó en el arte como forma legítima de transformación social. Su fe estética tenía la forma de un "arte revolucionario latinoamericano". Y el arte como último refugio de la utopía. "...En determinadas épocas, el último refugio que le queda a las utopías es el de la creación artística", dice Carpani al final de esta entrevista que sigue a continuación. Una entrevista que generosamente me concedió el gran artista hace varios años. Allá por 1994. Recuerdo aún la simpleza del trato de Carpani y la austeridad y recogimiento de su taller poblado por pinturas, esculturas, dibujos. En aquel taller, podía respirarse la serena y desesperada necesidad de creación que crepita en cada artista.